Invitamos a Lourdes Fariño Licenciada en Nutrición, Dietética y Estética de la Universidad Católica Santiago de Guayaquil, Especialista en tratamiento nutricional de enfermedades crónicas como Diabetes Mellitus, Hipertensión, entre otros. Para que respondiera algunas preguntas relevantes sobre los probióticos y la obesidad.
En la actualidad, existe mucha evidencia científica de la relación entre la obesidad y la calidad de microbiota intestinal, debido a que se ha encontrado que los individuos con obesidad presentan alteraciones en la manera de metabolizar los nutrientes contenidos en los alimentos, inadecuada síntesis de ácidos grasos, alteración en la síntesis de hormonas intestinales que regulan el apetito y saciedad, así como la regulación de los depósitos corporales de tejido adiposo, todo lo que promueve un estado de inflamación generalizado como se conoce a la obesidad. La obesidad tiene una base de inflamación crónica de las mucosas, sobretodo digestivas lo cual lleva a una disbiosis/desequilibrio del microbiota intestinal. El sobrepeso y obesidad tiene un origen multifactorial, relacionado con malos hábitos alimenticios, sedentarismo, estrés, pero si existe evidencia suficiente que este cuadro de inflamación constante tiene mucha incidencia.

La disbiosis, es la alteración de la microbiota en un intestino de mucosa digestiva inflamada, con predominio de toxinas y patógenos, y se ha encontrado relación con grandes problemas que aquejan en la actualidad a la población, como estreñimiento, colitis, intolerancias alimentarias, mala absorción de nutrientes, gases, inflamación generalizada, depresión, acné, migraña, incluso se ha encontrado evidencia de relación entre una mala calidad de microbiota intestinal y enfermedades inmunes y neurológicas.

Los probióticos son microorganismos que viven en perfecta armonía en nuestro intestino, y específicamente en cuanto al colesterol se refiere, se ha encontrado que actúan mejorando captación y la absorción intestinal de colesterol, así como también mejoran el metabolismo de las sales biliares, para una mejor digestión y metabolización del colesterol. Lo que sí hay que tener claro es que sus beneficios están asociados a las cepas y mecanismos de acción de estos.
