Probióticos 101

Probióticos para la salud intestinal, todo lo que necesitas saber sobre probióticos antes de tu siguiente consulta… 

¿Qué tienen en común el kéfir, el yogur y otros fermentados? 

Que todos estos alimentos son fuentes de pequeños organismos vivos llamados probióticos, capaces de dar grandes beneficios a la salud de todos los que lo consumen de manera constante… pero ustedes ya lo sabían.  

 Para nosotros el intestino es el inicio de la salud. 

En Keif, nuestra pasión por los probióticos es inigualable; estos microorganismos vivos, comúnmente conocidos como fermentos lácticos, son esenciales para mantener un intestino saludable, creemos firmemente que la salud comienza en el intestino.

La principal función de los probióticos ocurre a nivel intestinal, pero sus efectos se extienden en todo el cuerpo. En particular, llevan a cabo su acción en las partes del cuerpo donde los individuos tienen una mayor carga bacteriana; por tanto, no solo en el intestino, sino también en el interior de la cavidad oral, en la piel, en el área vaginal y otras más. Los probióticos intestinales son microorganismos vivos que, al ser ingeridos, se establecen y colonizan el intestino contribuyendo a su correcto funcionamiento. Al reequilibrar la microbiota, estos probióticos proporcionan beneficios significativos para la salud de todo el organismo.

Hace algunos años, los probióticos se limitaban principalmente a suplementos dietéticos y ciertos alimentos diseñados para mejorar la flora intestinal, el ecosistema natural de microorganismos en el tracto digestivo. Sin embargo, con el tiempo, hemos comprendido que no se trata únicamente de regenerar la flora intestinal, sino que la microbiota desempeña un papel crucial en la regulación del sistema inmunológico y en la producción de neurotransmisores.

La microbiota está compuesta por un conjunto diverso de microorganismos que habitan en nuestro cuerpo, principalmente en el intestino. Este complejo ecosistema incluye más de 500 tipos de bacterias, hongos, virus y arqueas que en equilibrio, realizan funciones esenciales para nuestra salud. Estas incluyen funciones metabólicas, enzimáticas, estimulación del sistema inmunológico y protección contra infecciones entéricas.

¿Cómo define la ciencia a un probiótico? 

De acuerdo a la  Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), los probiótico (del greco pro-bios, «a favor de la vida») se definen de la siguiente manera: “cuando administrados en cantidades apropiadas, confieren al huésped un beneficio para la salud”.

Microorganismos vivos

Los microbios presentes en los probióticos deben estar vivos al momento de su consumo, esto quiere decir que deben sobrevivir al procesamiento, transporte y tiempo que permanecen en el envase antes de ser ingeridos. Teniendo esto en cuenta, para ser efectivos, los probióticos deben sobrevivir a las bacterias del oxígeno, humedad, calor, luz e incluso el ácido del estómago.

El estómago es un lugar inhóspito con ácido clorhídrico, cloruro de potasio, cloruro de sodio y también mucosidad. Es fácil imaginar que este entorno destructivo supone un auténtico obstáculo para los microbios vivos presentes en nuestros alimentos o suplementos dietéticos, que deben atravesar el estómago y el intestino delgado con vida para poder llevar a cabo todas sus funciones fermentativas en el colon. A la hora de desarrollar probióticos, es necesario tener en cuenta las características del sistema digestivo humano.

Y no deben estar vivos, sino que deben estar en las cantidades indicadas (AFU o CFU) cuando se consumen. Esta cantidad aparece en la etiqueta, medida en UFC (unidades formadoras de colonias) o, AFU (unidades fluorescentes activas) y debe  coincidir con la dosis utilizada en el ensayo clínico correspondiente que demuestra los beneficios de la cepa bacteriana concreta.

A la hora de seleccionar un probiótico, la calidad es importante. Muchos productos llevan la etiqueta «cultivos vivos y activos» con una unidad formadora de colonias (UFC) de 1000 millones o más. 

Existen parámetros que determinan las obligaciones para desarrollar productos probióticos, teniendo que realizar las siguientes actividades:

  • Identificación de la cepa.
  • Caracterización funcional de la(s) cepa(s) en cuanto a seguridad y atributos probióticos.
  • Validación de los beneficios para la salud en estudios con seres humanos.
  • Etiquetado correcto de las alegaciones de eficacia y contenido durante toda la vida útil.
  • La dosis recomendada, que dea inducción del efecto fisiológico declarado.

TIPOS DE PROBIÓTICOS 

Aunque los probióticos están compuestos principalmente por bacterias, estos también pueden incluir hongos como las levaduras, mohos como el penicillium e incluso algunos virus, como los bacteriófagos.  Las cepas bacterianas deben identificarse genéticamente, clasificarse utilizando la terminología más reciente y designarse mediante números, letras o nombres. 

Las cepas que han demostrado ser beneficiosas para una afección en un huésped determinado pueden no ser útiles para otra aplicación o para una especie diferente de huésped. Por ejemplo, un probiótico que ha demostrado ser beneficioso para el síndrome del intestino irritable en humanos puede no ser eficaz para la diarrea asociada a los antibióticos y del mismo modo, no se puede dar por sentado que ayude con los problemas gastrointestinales de los animales. Esto quiere decir que no podemos suponer que un estudio clínico específico en una especie y para una afección sirva para otra especie animal.  

En todo caso, las cepas probióticas más comunes incluyen:

•    Lactobacillus (bacteria)

•    Bifidobacterium (bacteria)

•    Saccharomyces boulardii (levadura)

Para una garantía de calidad adicional, es recomendable buscar productos con certificaciones de probióticos, prebióticos y posbióticos de los laboratorios con los que trabajan. 

La gama de productos de Keif ofrece una amplia selección de cepas probióticas bien caracterizada, con seguridade comprobada y producida bajo los más altos estándares de calidad en Laborartorios de Europa y Asia. Cada producto ha sido sometido a una evaluación exhaustiva en ensayos clínicos humanos de referencia, que confirman sus beneficios para la salud. Nuestro compromismo con la calidad refleja nuestra dedicación a ofrecer soluciones fiables y eficaces para el bienestar de los usuarios finales. 


ALIMENTACIÓN 

Finalmente, el principal objetivo para tener un intestino feliz está en consumir probióticos diariamente, ya sea en alimentos lácteos, vegetales fermentados, suplementos y muchos más. Pero no se trata solo de consumir el probiótico y esperar que se mágicamente nuestro intestino reaccione. Es necesario tener un estilo de vida saludable que de a nuestro cuerpo los elementos necesarios para vivir y hacer su trabajo. 

Es necesario consumir prebióticos para alimentar los probióticos y de esta manera favorecer a una buena salud intestinal. Los prebióticos son otro grupo de ingredientes fermentados selectivamente que producen cambios específicos en la composición o actividad de la microbiota gastrointestinal confiriendo beneficios a la competencia de las bacterias sanas dentro de nuestro organismo. 

Cómo añadir probióticos a tu dieta

Aunque algunas pruebas antiguas de fuentes fiables sugieren que tomar los probióticos 30 minutos antes de las comidas puede ayudar a protegerlos de los ácidos digestivos, muchos probióticos se formulan ahora con recubrimientos protectores que permiten tomarlos incluso con el estómago vacío. Los probióticos no suelen permanecer en el organismo a largo plazo ni crean una colonización microbiana duradera. Esto significa que tu microbioma volverá a su estado inicial si dejas de tomar el suplemento o lo tomas de forma esporádica. Al tomar el probiótico a la misma hora cada día o según las instrucciones de la etiqueta del producto, puedes mantener el nivel de microorganismos beneficiosos del probiótico en su punto máximo.

Para garantizar la eficacia de los probióticos, siempre es mejor seguir las instrucciones de la etiqueta. En general, el momento en que se toma el probiótico puede ser menos importante que la regularidad con la que se lo toma.

Los probióticos deben tomarse de forma constante y diaria. En Keif sugerimos integrarlo en tu día a día: Un vaso o una cápsula diaria es el inicio perfecto para crear un hábito.

Observa el cambio en 30 días: Menos molestias, más energía y una mejor calidad de vida.

A los 90 días, siente la verdadera transformación: Bienestar físico, mental y emocional en completo equilibrio.

Además de los suplementos, algunos alimentos naturales ricos en probióticos incluyen productos lácteos fermentados tales como: kefir y yogurt 

 Tanto si consume alimentos ricos en probióticos como si toma un suplemento probiótico, convertirlo en un hábito le ayudará a alcanzar sus objetivos de salud a largo plazo.

BENEFICIOS DE LOS PROBIÓTICOS 

Al consumir probióticos ayudas a incrementar la población de microorganismos beneficiosos en tu intestino. Una mayor cantidad de microorganismos beneficiosos en tu microbiota intestinal favorece tu salud intestinal.  Las cepas probióticas pueden influir en tu salud en todos los aspectos, desde el tracto gastrointestinal hasta la piel y el corazón. 

La diversidad de cepas probióticas es fundamental para la salud humana, ya que cada cepa aporta un conjunto único de beneficios que contribuyen al equilibrio y bienestar del organismo. Esta variedad de microorganismos no solo favorece la salud intestinal, sino que también potencia el sistema inmunológico, mejora la digestión y puede influir positivamente en la salud mental. Al interactuar de manera sinérgica, las diferentes cepas crean un ecosistema microbiano resiliente, capaz de adaptarse a los cambios y desafíos del entorno, lo que resalta la importancia de una microbiota diversa y equilibrada para mantener procesos fisiológicos óptimos.

Además, la presencia de múltiples cepas amplía el rango de acciones beneficiosas: algunas producen metabolitos antiinflamatorios, otras compiten con patógenos por espacio y nutrientes, y otras facilitan la absorción de nutrientes esenciales. Por ello, las formulaciones probióticas que combinan cepas complementarias suelen ofrecer ventajas sobre aquellas basadas en una sola cepa. Es recomendable que la elección y el uso de probióticos se realice con base en evidencia científica y, cuando sea pertinente, bajo supervisión profesional, para asegurar su eficacia y seguridad según las necesidades individuales.

Mucho de lo que hacemos contribuye a nuestra salud digestiva: qué y cuándo comemos, nuestra hidratación, la cantidad de fibra (soluble e insoluble) que ingerimos, nuestra respuesta al estrés y la ansiedad, la calidad y la duración de nuestro sueño, la cantidad de ejercicio que hacemos y nuestro consumo de cafeína y alcohol. El estilo de vida moderno también pueden alterar la microbiota intestinal, por ejemplo: los antibióticos y los analgésicos de venta libre como la aspirina y el ibuprofeno.

Los científicos aseguran es que al ser microbios transitorios, los probióticos viajan a través del intestino e interactúan con las células inmunitarias, las células intestinales, los nutrientes de la dieta y las bacterias existentes para, directa e indirectamente, aportar los siguientes beneficios: 

  • Integridad de la barrera intestinal: algunos mejoran la integridad e impermeabilidad del intestino. fortalecen el revestimiento intestinal para evitar que los patógenos y las sustancias nocivas pasen al torrente sanguíneo.  
  • Neurotransmisores: pueden desencadenar la producción y liberación de neurotransmisores que estimulan las contracciones musculares para aumentar la motilidad gastrointestinal. En otras palabras: deposiciones más fáciles y mejores.
  • Salud metabólica e inmunológica: otras bacterias producen subproductos como los ácidos grasos de cadena corta (AGCC), que han demostrado ser beneficiosos para la salud metabólica e inmunológica intestinal. Disminuyen la posibilidad de crecimiento de microorganismos nocivos y causantes de enfermedades (patógenos)
  • Diferenciación celular: promueven la secreción de sustancias que inhiben el crecimiento de microorganismos nocivos y enseñan a las células inmunitarias a diferenciar entre microbios nocivos y beneficiosos
  • Energía: regulan la descomposición, el uso y el almacenamiento de energía en el cuerpo
  • Protector intestinal: promueve la producción de mucosidad en el intestino para reforzar el revestimiento protector intestinal

El tracto gastrointestinal humano alberga billones de microbios y su composición genética, lo que se conoce como microbiota intestinal. Lo que comemos y bebemos puede afectar directamente a nuestros microbios intestinales, especialmente los alimentos y suplementos clasificados como probióticos que han demostrado ser beneficiosos para la salud. El estudio del microbioma intestinal es un área de investigación apasionante y emergente, y aún nos queda mucho por aprender sobre cómo estos microbios afectan a nuestra salud.

Los probióticos tienen el potencial de revolucionar la forma en que abordamos el asesoramiento y la educación nutricional, al comprender los beneficios y las aplicaciones puedes proporcionar una orientación más eficaz a tus pacientes. Ya sea recomendando alimentos ricos en probióticos o sugiriendo suplementos, los probióticos pueden ser una herramienta valiosa para promover la salud y el bienestar general.

Este es el poder probiótico de Keif.

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